Los ojos rasgan
desesperadamente
un lugar imposible
para los que solo caminan
para los que se consuelan con la brisa y el viento
y sueñan con los pájaros.

Las hojas de los árboles
Nunca caen
Permanecen en el mismo lugar
Mientras viven y resucitan
En los latidos del universo
En las luces tenues de la distancia
En la pausa del aire
Como una mujer que jamás se borra.
Luis Alberto Pelayo
Enero 2009
Musulmana